miércoles, 19 de marzo de 2014

Mejores amigas

Hay ocasiones cuando la miras observas un par de ojos malignos inicuos bajo dos cuernos malvados que amenazan darte un golpe bajo en cualquier momento. Ella podría conspirar contra ti y poner en práctica sus juegos traviesos con tu mente.

Ya sabes de quien te estoy hablando ¿Verdad?, ¡No! No tu suegra y, por supuesto, tampoco de tu madre. Y definitivamente no de esa muchacha de la escuela que sacaba mejores notas que tu en la escuela.

¡Estoy hablando de tu compinche, de tu socias, esa que tu llamas mejor amiga!

Las mejores amigas comparten todo, desde la ropa a los secretos de cada una. ¿Pero es seguro compartir todos los detalles de tu vida amorosa con tu amiga? ¿Pueden las mejores amigas transformarse en enemigas? ¿Puedes confiar a tu amiga todos tus secretos?

Tu pensaste que ella era tu incondicional. Pensaste que ella era tu confidente. Sabías que ella podría permanecer a tu lado por siempre. Pero recuerda, la vida viene con su propia parte de bueno y de malo.

Ahora piensa otra vez.

Hay momentos que sientes que ella es la causa de la mayor parte de los acontecimientos desafortunados de tu vida, especialmente a los acontecimientos referentes a él.

No hay ninguna duda, ella está cerca de ti, pero cuando tienes un hombre en tu vida, tu mejor amiga puede cambiar durante la noche. ¿Nunca te has preguntado qué sucede a esa muchacha tan-dulce que creías conocer? ¿Por qué ella actúa tan rara de pronto?

Es claro, en la mayoría de los casos, cuando llega ese amor de tu vida las entrañables amigas tienden a demostrar su lado amargo. No puedes esperar que todos tus amigos sean eternamente abrazables ¿Porque tu socias debe ser distinta?

Las relaciones de amistad llegan a ser tan complejas que ocasionalmente te encuentras intentando descubrir si tu confidente es tu mejor amiga o tu peor enemiga. En cualquier momento las cosas pueden llegar a ser realmente repugnantes cuando tu y esa muchacha se encuentran ambas a tan solo una pulgada de la yugular de la otra (metafóricamente hablando, por supuesto). Estas relaciones son, en honor a la verdad, enigmáticas.

Aquí están algunos ejemplos clásicos cuando la mejor amiga pasa a convertirse en la peor enemiga.

Compartiendo secretos con las mejores amigas

Tu compartes este pequeño secreto sobre el rapidín en el retrete de la oficina o esa sesión de besos con el hombre de otra con tu mejor amiga. ¡Y bang! Al día siguiente caminas en tu lugar de trabajo y descubres que todos están hablando de ti o te empiezan a gastar algunas bromas subidas de tono y riéndose de manera contenida usando un lenguaje de signos muy explicito. Sabes como se siente. Las mujeres somos bien conocidas como malas guardianas de secretos.

Todo lo que una amigui debe hacer es pedirle a un@ amig@ que guarde el secreto para que este empiece a correr más rápido que el hilo de la media en una entrevista de trabajo. Si quisieras que tu amiga guarde un secreto, no será posible y no hay forma de quejarse más adelante. Lo hace con la sensación de que era su razón de existir el difundir la noticia.

Compartiendo novios, viejos y nuevos

¿Preguntándose si las cosas podrían ser peores? ¡Es posible! ¿Qué tal si tu hombre es el ex de tu mejor amiga?

En este caso, no es más asunto de la incumbencia de ella. Tu no tienes porque saber esa situación con anterioridad, incluso si lo sabías, lo más probable es que te enteraras de los detalles después de haberte enamorado de él. Quizá ya no sea del agrado de tu amiga, pero ella tendrá un arranque de emociones pasadas solo para hacerte sentir culpable.

La opinión general que de ella llega es, "¡tu me lo robaste!" Desafortunadamente, no termina allí. Cada uno comienza a creer en algún momento esta historia. Es siempre una situación incomoda.

En tales ocasiones, ella parece prestar menos atención sobre su felicidad con él aunque no tenga ningún plan al respecto. Las amigas tienen a menudo este problema en manejar las emociones pasadas, aun a costa de perder un amigo. Y bien, ¿sigue siendo ella su amiga?

Superar el fin de una relación 03

Paso 3: Rompe con los recuerdos

La mejor manera de superar una ruptura es intentar vivir la vida con total normalidad evitando los recuerdos constantes que la otra persona motiva a tu alrededor. Esto significa que es el momento de hacer de tripas el corazón (ponerse dura con el amor) e iniciar la limpieza.

la mejor manera de empezar la limpieza es eliminando todo contacto con él, cortar todos los lazos que los unen (o unían): borra su teléfono, elimianrlo de Facebook, dejar de seguirlo en Twitter, bloquearlo en WA... Es muy importante que no exista comunicación entre los dos. ¡¡SIN EXCUSAS!!

También es necesario dejar de revivir la relación por medio de charlas maratónicas con tus amigos. Pensar sobre los días pasados no te ayudará en nada. Por último, pero no menos importante, elimina de tu casa, coche, trabajo todos los recuerdos que tengas de él. Y eso incluye la pequeña foto que guardas atrás de tu carnet de conducir.

Si te sientes incapaz de tirar las cosas a la basura. otra opción es guardarlas en una caja, cerrarla y esconderla en algún lugar de difícil acceso, de preferencia con un candado ruso de prisión y un perro de tres cabezas.

Superar el fin de una relación 02

Paso 2: No te tortures a ti misma

Yo considero que el problema principal al finalizar una relación de manera desastrosa es que empiezas a darle vueltas a la cabeza en busca de respuestas que muchas veces no encontrarás, o al menos no las que te gustaría conocer. Y eso causa que empieces a torturarte a ti misma fantaseando millones de veces sobre las diferentes situaciones que podrían haberse dado o analizando cada detalle de las semanas previas buscando una explicación a la razón por la que se te ha roto el corazón

Entre los cientos de pensamientos e ideas que pasan por tu cabeza los más usuales son:

  • ¿Estará muy estresado en el trabajo?
  • tal vez solo necesita algo de espacio para respirar
  • ¿Habrá encontrado a otra?
Rondarán por tu cabeza, pero no pierdas tu valioso tiempo buscando el por qué del fin de la relación. No le escribas mensajes preguntando por sus sentimientos o pensando si habrás hecho algo mal. ¡¡Hay todo un futuro esperándote!!

martes, 18 de marzo de 2014

Superar el fin de una relación 01

Paso 1: Convivir con el sentimiento

Después de una ruptura se experimenta un sentimiento que resulta horrible, eso nadie lo duda. Ese sentimiento va acompañado por enfado, tristeza, rechazo y el no menos incómodo sentimiento de culpa. Todos esos sentimientos son completamente normales y no hay motivo para que pienses que estás siendo ridícula.

No faltan los bienintencionados que pretenden darte consejos y la tía que insiste que ese sentimiento va a desaparecer porque una es joven o (la que más detesto) que realmente no sabes lo que es un sufrimiento real.

Lo más recomendable es no tratar de ignorar esos sentimientos o enfadarte contigo misma por estar así. Lo mejor que se puede hacer es aceptar que la relación ha fracasado y seguir adelante pasando por esta etapa tan amarga. No tengas miedo de llorar histéricamente, comer helado como posesa o beber con tus amigas unas cuantas botellas de vino. No importa lo que hagas mientras te funcione, será mejor que embotellar tus sentimientos.

Superar el fin de una relación 00

No hay forma de hacerlo más suave, estar enamorada de alguien que no te corresponde es, si no el peor sentimiento del mundo, al menos si es equiparable con el infierno. En un mundo ideal, cuando se produce una ruptura las dos partes se dieran cuenta que esa relación llegó a su fin de manera natural, aunque en este mundo ni siquiera eso significa que tenga que ser fácil.

Sin embargo, aferrarse a algo que ya solo puede hacer daño y que te impide seguir adelante es algo que a la larga resulta en un esfuerzo inútil y a la postre resulta en solo una agonía con un fin predecible. Sin embargo existe una serie de trucos para ayudar a superar esa cuestión que parece imposible.

Esta semana te daré algunos de ellos y si me encuentro con algún otro con gusto lo agregaré a la lista.

viernes, 14 de marzo de 2014

Razones para NO volver a ser esposas

Aún no logro entender porqué muchas mujeres, después de pasar por malas e incontables experiencias en un matrimonio, experiencias que según sus propias palabras las han dejado marcadas para siempre, piensan que de la única manera que pueden trascender sus frustraciones y volver a ser felices, es teniendo a otra pareja y se aventuran de nuevo…

Y sin pensarlo dos veces se entregan de nuevo a un hombre que más tarde no sólo se convierte en su verdugo, sino también en el verdugo de los hijos ya existentes y la vida se les complica más aún.

Muchas son las razones para no casarnos de nuevo, miremos algunas:
  • Pierdes tu libertad de nuevo.
  • Debes servir a un extraño.
  • Tu cama ya no será tan amplia.
  • Tendrás que lavarle sus miserias.
  • Le restarás tiempo a tus hijos.
  • Ya no te podrás arreglar como antes.
  • Tendrás que dar explicaciones de a donde fuiste y porqué.
  • Si tienes más hijos en tu nueva unión, tendrás que empezar de nuevo.
  • Tendrás hijos con diferente apellido.
  • Te verás repartida entre tus hijos mayores y tu nuevo esposo.
  • Muchas veces, sólo te aumentarán los gastos.
  • Si no le gusta lo que acostumbras cocinar, le tendrás que cocinar aparte.
  • Si no tienen la misma religión, ¿te harás a la de él, ¿o él estará dispuesto a unirse a la tuya?
  • Si él tiene hijos, ¿estás dispuesta a cuidarlos como si fueran tuyos?
  • ¿Estarías dispuesta a aguantar las molestias de la ex?
Y para ser un poco más realistas, creo que siempre debemos de pensar que al principio todo es muy hermoso, pensar también que por hermoso que sea, ¿hasta dónde o hasta cuándo estará un hombre dispuesto a hacerse cargo de dos, tres o más hijos, que no son de el? ¿Aceptará el paquete completo? ¿Cuándo empezarán las quejas y los reproches por los gastos que significa, proveer a una familia numerosa?

Vale la pena más que todo lo anterior, pensar en los peligros que se pone a los hijos, (sobre todo nuestras niñas y adolescentes), porque aunque hay hombres y mujeres muy buenos, sabemos y tenemos que aceptar que existen diferentes clases de abusos.

viernes, 7 de marzo de 2014

Privacidad

Después de muchos días (meses) intentaré retomar este blog con una cuestión que al parecer últimamente parece haber crecido, la falta de privacidad
Desde hace tiempo, he visto muchos comentarios en twitter y he oído algunos otros en diversos medios sobre la familia, sobre todo asuntos privados. No es una muestra de inteligencia permitir que nuestra vida privada sea una libro abierto que puede ser consultado (y cuestionado) por cualquiera. Es una realidad que cuando permitimos que nuestros asunto íntimos estén de boca en boca estos pierden calidad y, lejos de ayudar, permite que nuestra vida se vuelve del dominio público y en ocasiones la complica más. Lo que hoy no se valora, en un futuro se lamenta.
No permitamos que todo el mundo se entere de lo que sucede en nuestra vida porque no nos tomarán en serio si cada vez que abrimos la boca vamos diciendo cosas de nuestra pareja, hijos, suegr@s, herman@s ya que nadie le va a dar la importancia real que tiene, además de hacer daño a la familia al permitir que esté de boca en boca de cualquiera. A la mayoría de las personas les fascina escuchar problemas de los demás para luego hacer chismes y burlarse de ellas ya que sienten que de esa manera son mejores en sus propias vidas.
Hay un principio que vale para todas las áreas de nuestra vida: Tus “asuntos” tendrán el valor que tú les des. Si tratas tus asuntos privados como algo valioso y digno de respeto, la gente también las tratará con el mismo valor. Si “regalas” esa información privada, la información se vuelve barata.

Seamos mujeres sabias: aprendamos a guardar nuestros asuntos y, de esa manera, proteger a los nuestros.

¿Tienes problemas y necesitas hablar de ello?

ahí van algunos consejos:
  • Procura que tus asuntos privados no salgan de tu familia. Muy pocas personas ajenas a ese circulo podrán valorar en la medida adecuada la importancia de la confidencia.
  • Si necesitas desahogarte fuera de la familia, escoge solamente a una o dos personas para hablar sobre tus temas más privados. De otra manera tus asuntos corren menos peligro de estar en boca de varias personas.
  • Que la “confidente” que elijas te haya demostrado saber guardar un secreto. No te dejes llevar por la que más interés demuestre por tu vida (que demuestre interés no significa que le importe. Puede que solamente le interese el cotilleo).
  • Habla con gente mayor que tú o personas que hayan pasado por la misma situación. Sólo las personas que han pasado por lo mismo sabrán darle el respeto y consideración que tu problema merece.
  • Puedes tener a muchas amigas y quererlas a todas. Que no les cuentes tus asuntos privados no significa que no sean tus amigas. ¡No caigas en esa trampa!