viernes, 21 de marzo de 2014

Relaciones tormentosas

Es bastante más común de lo que a mi me gusta enterarme que en una relación uno de los dos es un agresor/a, lo que evidentemente deja a la otra persona con el papel de agredido/a. Los medios de comunicación se han encargado de hacernos creer que los hombres son en general los agresores y a nosotras nos toca el papel de víctimas, sin embargo esa proporción no es tan dispareja como nos quieren hacer creer.

En el caso de las mujeres, además del sambenito de pendejas víctimas nos quieren hacer creer que somos nosotras las que lo permitimos, antes yo protestaba ante esa insinuación, pero he visto a demasiadas mujeres que siguen el eterno ciclo de "hoy te amo y mañana no, hoy te maltrato y al rato te abrazo" que convierten sus vidas en un círculo vicioso de maltratos, infidelidades y mentiras ("perdóname, eres la mujer de mi vida") a las que luchan por aferrarse como si en ello les fuera la vida.

Voy a compartir a modo de ejemplo lo ocurrido a una amiga de nombre Leo. Ella estaba en medo de una tempestad como la que describí.

Un día su esposo se fue... Se llevó con él todas sus miserias sentimentales... Se fue con otra sin importarle lo que le había dado, lo que había sufrido por él. No le importó los hijos, no le importó lo que la gente pudiera pensar, no le importó nada que no fuera la nueva aventura que estaba iniciando.

La cólera de Leo fue tan grande que empezó a soltar insultos (incluso algunos que estoy segura que inventó), lloraba hasta quedarse dormida y al despertar lo extrañaba y continuaba con la rabia. Convirtió el "¿Cómo pudo olvidar lo que le di y todo lo que hice por él?" en una frase que repetía continuamente. Cuando sus hijos se encontraban en la escuela se dedicó a llamar a toda la familia y amigos para contar lo que el ingrato le había hecho (hasta el gato de la vecina fue receptor de sus lamentos y quejas), esperando que la viéramos como la víctima que se sentía hasta que le recordé que hacía algún tiempo también se había ido y lo había perdonado cuando volvió "por el bien de sus hijos" y porque a pesar de todo lo amaba. 

Leo me juró que esta vez sería diferente, que estaba dispuesta a salir adelante con sus hijos, a no caer de nuevo en la humillación, que ahora solo pensaba en recuperar su autoestima. En medio de la vorágine de emociones le daba gracias a Dios por haber apartado a ese hombre que le "había hecho tanto daño" y a jurar por lo más sagrado que "a ese infeliz no lo quería volver a ver nunca más", que "se arrepentiría de haberla perdido" (y se arrancó con una nueva lista de insultos y llanto).

Un día estábamos tomando un café y de repente sonó su celular, era el número, ¿¿Que hizo??, ¡¡¡LE CONTESTÓ!!!, cuando se lo hice notar, sutilmente, al preguntarle ¿Que chingada madre acabas de hacer pendeja? me respondió que después de todo era el padre de sus hijos, no importa cuanto la maltrataba ni la manera en como minaba su voluntad, la libertad no importaba, y empezó con las excusas y los perdones.

Volvió a dejarse convencer con las explicaciones y las mentiras, se creyó la frase de que "se dio cuenta que no puede vivir sin ti, que tú eres el amor de su vida" y poco a poco regresó con él.

Eso es algo que no entiendo sin importar todo el tiempo que lo pienso. ¿Qué le pasa a estas mujeres? ¿Son masoquistas? ¿Tanto extrañan todo lo que las hacen sufrir? ¿Tienen miedo al abandono y a la soledad? ¿Acaso no lo padecen estando con él? Y más aun, sufren de una soledad mojada en llanto porque las tratan mal, porque les están siendo infiel. Para superar todo esto y poder liberarse deben empezar de cero, deben empezar queriéndose a si mismas, pero les da miedo ¿Miedo a qué?.

Deben descubrir qué quieren en realidad, según como se valoren serán valoradas, porque al final, después de muchos años, se darán cuenta que solo perdieron lo mejor de su vida, robándole la tranquilidad a sus hijos de la misma manera que se la robaron a si mismas, ámense y respétense incondicionalmente, no deben soportar maltrato físico o psicológico, y menos volver con quien se va y regresa con falsas promesas de cambio, si no funciono la primera vez, ni la segunda nunca va a funcionar y el daño será mas profundo aun.
¿Por qué tropezar con la misma piedra?. ¡¡Levántense!!, ¡¡Reconquisten su vida, su dignidad, su tranquilidad!!, ¡¡Nadie lo hará por ustedes!!.