viernes, 28 de marzo de 2014

¿Feminista?

Yo me considero independiente, he tenido que aprender ha hacer cosas de machos, tales como cambiar el gas, subirme a la azotea del segundo piso (venciendo mi terror a las alturas) y destapar la coladera después de una lluvia especialmente abundante, componer cosas eléctricas, hacer mecánica a mi auto (incluyendo cambiar una llanta si se me poncha) y todos esos detalles que se supone el hombre de la casa debe de realizar.

Pero no solo eso, aprendí como hacer todos los tramites del auto y de otras cosas que también corresponden al hombre, hoy día he perdido el miedo a muchas cosas, ya no me asusta ni preocupa tener que explicarle al mecánico lo que le pasa al auto, ya no me aterrorizo si una llanta se poncha o si el auto ya no prende en medio del periférico, ya no tengo que pedirle a nadie que instale y desinstale mi tanque de gas, ni tengo que recurrir a vecinos y familiares cada vez que el aire se descompone, aprendí a ser independiente y autosuficiente.

Se lo difícil que es estar sola y tener que pagar agua, luz y teléfono, que duro es tener que hacer que los panes se multipliquen a fines de quincena, mi cansancio era excesivo, mi cuerpo lo reciente e intenta pasarme la factura a la primera oportunidad, sin embargo ya no me preocupo, he entendido que si un problema tiene solución hay que resolverlo y si no simplemente dejar que pase el tiempo y sobre todo perdí esa actitud mediocre en la que las mujeres solemos decir que no necesitamos a los hombres y que somos superiores a ellos.

Lo cierto es que si los necesitamos, pero no en el sentido en el que muchas piensan, no los necesitamos para que cambien el foco, muevan los muebles una vez al mes o para que instalen el equipo de sonido, en ese sentido mas vale maña que fuerza y soy el vivo ejemplo, la necesidad es otra y es de afecto, son ganas de estar con alguien que simplemente este a nuestro lado, no solo para cosas practicas, sino para sentirnos protegidas y amadas, que nos amen tal cual somos, complicadas y obstinadas, que cuando sentimos que el mundo se nos viene encima están unos brazos esperándonos, que podemos comer en compañía, ver TV con alguien a nuestro lado, que podemos salir a pasear y él se hará cargo de nuestra protección y cuidado.

Claro que nos hacen falta, por algo fuimos creados en géneros distintos como un complemento, la naturaleza es sabia y actúa conforme a querer lograr la perfección, siempre, en algún lugar de este mundo hay alguien perfecto para nosotras, en ocasiones no lo encontramos nunca y vamos de hombre en hombre tratando de encontrarlo, en ocasiones somos bendecidas y lo encontramos y nuestra vida es iluminada, ¿como podemos saber que es él? en primera instancia lo sabemos cuando vemos que no es perfecto, que es un ser humano como nosotras y no lo idealizamos, lo amamos como es y lo aceptamos tal cual y él hace lo mismo por nosotras.

Esa mascara de superioridad que algunas mujeres se ponen es absurda, gritándole al viento que los hombres son nefastos lo único que hace es poner de manifiesto su carencia de amor, el no haber encontrado su media naranja, el estar a la defensiva después de uno o más fracasos y esa actitud de soberbia dificulta aún más que el amor entre en nuestras vidas.

Son niñas que se arreglan en exceso, que quieren verse bellas siempre, como modelos de revistas, tratando de poner de manifiesto su feminidad para demostrar que la belleza no esta peleada con la inteligencia, se desviven también por ser eficientes en sus empleos y luchan día a día para ser reconocidas como mejores e insuperables, únicas y necesarias, imprescindibles e indispensables, pero hay una regla a seguir y es que todos somos necesarios pero no indispensables, siempre habrá alguien que pueda hacer nuestro trabajo, tal vez mejor que nosotras, el mundo no deja de girar si nosotras no vamos al trabajo o no nos levantamos a atender nuestro hogar.

Para mi el feminismo es una guerra absurda, una actitud mediocre, es verdad que tenemos los mismos derechos y merecemos las mismas oportunidades que el hombre (aunque esa igualdad realmente va a ser posible el día en que las mujeres seamos gordas, calvas y viejas y aún así nos consideremos atractivas) y se pueden tener en base a algo muy básico, eficiencia, sin necesidad de andar pregonando a los cuatro vientos que somos mejores, cuando alguien es eficiente se manifiesta arrolladoramente con nuestro desempeño, no hay necesidad de auto alabarnos, no hay necesidad de tomar una actitud de agresividad, no hay necesidad de ponernos una mascara de dureza y de que nadie puede rompernos el corazón, no hay necesidad de no querer involucrarnos sentimentalmente por miedo a que nos hieran, una mujer de verdad, una mujer feminista sólo hace bien su trabajo, vive tranquila su vida, ama a su hombre si lo tiene y es feliz, porque la verdadera feminidad es esa, ser autentica, sin falsas posturas, sin disfraces, sin apariencias. El respeto se gana con acciones y no con gritos y manifestaciones sobre lo muy independientes que somos. La mediocridad es para los que no han evolucionado.

Yo soy antifeminista y una mujer independiente que lucha día a día por ser mejor, me gusta sentir que me aman y amar, cuando dejemos de ser feministas habremos realmente conseguido la igualdad y el respeto del genero opuesto sin el cual, les guste o no, no podemos simplemente vivir.