martes, 21 de enero de 2014

Cuidando el futuro

Existe un viejo dicho que dice Como trates a tu padre serás tratado por tus hijos, esto es real, incluso más allá de lo que nos gustaría aceptar.

Esto viene a relación porque en estás fiestas me tocó ver a una excelente amiga que siempre se ha distinguido por su amor a su familia (esposo e hijos) le gritaba por teléfono a su madre, y cuando una de sus hijas le hizo notar eso su cara se descompuso y faltó poco para que a todos nos mandara a... China en un cohete (en un cohete, porque si pongo con un cohete no faltará quien pregunte ¿Insertado donde?, y como este es un blog familiar...)

Nuestros ancianos, nuestros padres que un día lucharon por nosotros, dependen ahora de nosotros, ahora nos toca a nosotros poner en practica el amor y la paciencia que un día y a lo largo de nuestra niñez nos enseñaron.

La violencia en el ambiente doméstico se ha enfocado mundialmente, se habla del abuso en el niño y en la mujer incluso, estando ésta embarazada, pero existen otros seres a los que poca o ninguna atención les ponemos, sin embargo es una realidad existente, están nuestros ancianos que muchas veces, sufren de abuso y esto, sólo nos demuestra que el abuso y la violencia, no discrimina ninguna etapa de nuestra vida.

Algunas estadísticas nos indican que en la actualidad, por estilos de vida saludables y avances de la ciencia, se viven o se tiene la posibilidad de vivir más años que en otros tiempos. ¿Pero a qué precio desearía continuar viviendo un anciano que es despreciado y maltratado por su propia familia?

Poca o ninguna atención le damos a los diferentes tipos de abuso al anciano que puede ir desde lo físico hasta lo emocional.

Much@s de nosotr@s tenemos la dicha de tener aún a nuestros padres con nosotr@s, sin embargo no nos damos cuenta que estamos descuidando lo más esencial para su existencia: El cariño.

Si nos detenemos un momento a pensar, nos daremos cuenta que es muy fácil hacer felices a nuestros ancianos, o por lo menos hacerlos sentir cómodos, no nos damos cuenta que no necesariamente el abuso es físico para que una persona se sienta abusada, triste, frustrada, porque mientras un acto de violencia físico, causa dolor, deterioro y enfermedad, el abuso emocional, causa angustia mental, soledad, desamparo y tristeza.

Muchas veces sin darnos cuenta lanzamos palabras hirientes, amenazas, aislamiento y humillación. En los países mas desarrollados, los ancianos tienen la suerte de contar con instituciones llamadas Asilos para ancianos, donde nuestros viejecitos reciben cuidados físicos, ¿Pero a quién puede dolerle o quién se preocuparía de su estado emocional? ¿Quién cuida de su corazón, que una vez se volcó entero, desparramándose en mil ternuras y atenciones para sus hijos?

Recordemos que nuestros padres ahora están viejos y quizá incapacitados para cuidarse a sí mismos, pensemos que un día nosotr@s ocuparemos su lugar y nos gustaría tener los cuidados y atención necesarios y lo que debíamos hacer ahora, es proveer a un viejo aunque no sea familiar, pero lo conoces, contribuir a que tenga una vida con dignidad, tolerancia y amor.