viernes, 24 de enero de 2014

Violencia III

El privilegio es invisible. Para el hombre sólo es posible ver el privilegio si hay empatía. Intenta imaginar un mundo donde, por cinco mil años, todos los hombres fueran subyugados, violentados, asesinados, limitados, controlados. Intenta imaginar un mundo donde por cinco mil años, sólo mujeres fueran científicas, físicas, jefes de policía, matemáticas, astronautas, médicas, abogadas, actrices, generales. Intenta imaginar un mundo donde por cinco mil años ningún hombre haya sido destacado, en la televisión, en el teatro, en el cine, en el arte. En la escuela, aprendes historia hecha por mujeres, la ciencia hecha por mujeres, el mundo hecho por las mujeres.
En su texto Una habitación propia, Virginia Woolf describe por qué sería imposible para una hipotética hermana de Shakespeare escribir de forma genial como él. Woolf dice:
Cuando leemos sobre una bruja siendo quemada, una mujer poseída por demonios, una sabia mujer vendiendo hierbas... creo, que estamos viendo a una escritora perdida, una poetisa anulada (When, however, one reads of a witch being ducked, of a woman possessed by devils, of a wise woman selling herbs... I think we are on the track of a lost novelist, a suppressed poet.)
Desde el inicio del patriarcado, hace 5 mil años, las mujeres no tuvieron libertad suficiente para ser científicas o artistas.
Aunque el mundo esté en proceso de cambio, todavía existen menos oportunidades y reconocimiento para que las mujeres y las minorías ejerzan cualquier ocupación intelectual. Lectores de una página en Facebook sobre ciencia todavía suponen que su autor es hombre, comentaristas de televisión no consideran las manifestaciones culturales que vienen de las tribus urbanas como cultura de verdad.
Es cierto: Hoy la vida es mucho mejor, principalmente para la mujer occidental como yo. Pero, aunque soy una mujer libre y exitosa, viviendo en una metrópolis cultural, todavía siento en la piel las consecuencias de estos cinco mil años de opresión. Y si quieres ver esa opresión, no necesitas ir a los libros de historia. Sólo tienes que prender la televisión.

Michoacán, 2013. Una pareja es secuestrada en una camioneta. Las secuestradoras se colocaron un dildo con arnés (strap-on) sucio, oliendo a mierda y moho, y violaron al muchacho. Todas ellas, una a una, metían aquella picha enorme en el culo del joven, sin condón, ni lubricante. La novia, pobrecita, intentó hacer algo, pero la ataron y le dieron patadas y golpes.

Al ver la noticia, ¿Te colocas en el lugar de la víctima (que sufrió de las peores violencias físicas y psicológicas existentes) o en el lugar del que vio? Naturalmente cambie los géneros, la violencia real pasó con una mujer.