martes, 7 de enero de 2014

Te amo

¿Sabes que hora es?, ¡No digas nada!, por favor, no necesitas inventar ninguna excusa, lo sé todo. Era evidente que eras feliz y yo no tuve el valor de admitirlo. Quizá la culpa ha sido mía por no leer en tu mirada, o por no tener el valor de aceptar lo que esa mirada me decía. ¡Cuantas veces una confidencia te hizo voltear la cabeza para cerrar el paso de una lagrima!


Soy una cobarde, es evidente, pero no quiero que te vayas. Es posible que el mundo te llame adultera, amada mía, pero sigues siendo mi gran amor, mi niña mimada. Si no eres tu prefiero pasar la vida en soledad, eres tu o nada, incluso al precio que eso implica.